viernes, 29 de abril de 2011

Descubriendo a Nietzsche

He descubierto a un filósofo que me ha fascinado desde el primer momento, señoras y señores, es nada más y nada menos que el señor Friederich Nietzsche, al que he tenido el privilegio de conocer tanto en el colegio como en sus libros.

Su filosofía es completamente revolucionaria, vitalista y sorprendente, que no deja indiferente a nadie.

Como me imagino que sabreis Nietzsche criticó muy duramente la moral Occidental, tomando como pretexto la decadencia a la que ha llegado el ser humano. Desdeñó completamente la metafísica, la trascendencia (entiéndase como Estado, dios, patria...) es decir, negaba la existencia de un mundo de las ideas y afirmaba que tan solo mediante los sentidos se podia comprender el meollo de la vida  y escandalizó con sus afirmaciones de Dios ha muerto, el superhombre, el eterno retorno... además fue maltratado posteriormente, ya que Hitler utilizó sus ideas como ejemplo de búsqueda de una raza superior, y es que, debido a la complejidad de la escritura de este filósofo ( infinidad de simbolismos y metáforas) fue mal entendido.

Y es cierto lo que decía Nietzsche, Dios ha muerto, al menos para mucha gente. La Iglesia es incapaz de sostener sus postulados y ha reducido notablemente su poder. Además la muerte de Dios, y, en general, la decadencia de la moral Occidental llevaban en su seno el semilla de la derrota, ya que negaron la vida, es decir, negaron las pasiones y los instintos, ensalzando valores como la mansedumbre, la culpa, la misericordia...
Pero esta afirmación puede llegar a ser muy peligrosa, ya que la muerte de Dios conlleva la desaparición de todos los valores morales hasta ahora válidos, y conduce a un nihilismo.  ¿Y no es esto lo que mucha gente sufre hoy en día? 

Una falta de alicientes, de metas, de razones para vivir. Al menos yo me sentía identificada con esto, pero desde que descubrí a Nietzsche me he dado cuenta de aquello que tenía escondido en mí, cabe la posibilidad de un nihilismo activo, cabe la posibilidad de crear, lo que él llama, voluntad de poder, es decir, crear cada vez más y mejor, ser nosotros los creadores, lo que sería, trascendernos a nosotros mismos, sin necesidad de un ente creador superior a todo, para no renunciar ni a nosotros mismos ni a la vida, ser superhombres y tener total libertad de crear nuestros propios valores morales sin necesidad de imposiciones, lo que yo llamo, salir del rebaño.


El ser humano ya ha soportado bastante carga, ya es hora de liberarnos, ya es hora de ser niños.



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